El vicepresidente: Más allá del poder

El vicepresidente: Más allá del poder

La historia real no contada que cambió el curso de la historia. Dec. 25, 2018 132 Min.
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Video trailer

Director

Adam McKay
Director

Reparto

Christian Bale isDick Cheney
Dick Cheney
Amy Adams isLynne Cheney
Lynne Cheney
Steve Carell isDonald Rumsfeld
Donald Rumsfeld
Sam Rockwell isGeorge W. Bush
George W. Bush
Tyler Perry isColin Powell
Colin Powell
Alison Pill isMary Cheney
Mary Cheney
Alex MacNicoll isYoung Dick Cheney
Young Dick Cheney
Aidan Gail isYoung Dick Cheney
Young Dick Cheney
Cailee Spaeny isYoung Lynne Cheney
Young Lynne Cheney

Sinopsis

Explora la historia real sobre cómo Dick Cheney (Christian Bale), un callado burócrata de Washington, acabó convirtiéndose en el hombre más poderoso del mundo como vicepresidente de los Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush (Sam Rockwell), con consecuencias en su país y el resto del mundo que aún se dejan sentir hoy en día. El vicepresidente: Más allá del poder

Critica:

Empezaré siendo sincero: no soy demasiado fan de Adam McKay. No lo era de sus comedias de los 2000, pero esta nueva etapa suya de analista político-económico que inició con La gran apuesta tampoco me termina de convencer. Veo virtudes en su forma de hacer, pero el resultado me resulta caótico.

Lo que más me transmite McKay como guionista es inseguridad. Veo a un artista que sabe que tiene debilidades, y que teme sus limitaciones. Es por eso que Vice se vale de truquitos constantes para distraer al espectador y maquillar estas debilidades: un cameo de Alfred Molina por aquí, otro de Naomi Watts por acá, un poquito de metraje de noticieros entremezclado con el resto de escenas, un narrador que uy, quién será y por qué sabe tanto sobre Dick (por la puta cara, ya os lo digo yo) y que aparece cuando no sabe cómo continuar el guion de manera orgánica, etc. El resultado es caótico, y aún más importante, poco consistente.

Poco consistente porque al final de la película tienes una escena en la que un personaje rompe la cuarta pared y le habla directamente a la cámara cuando es algo que durante el resto de la película solo ha hecho el narrador.
Poco consistente porque utiliza la voz en off del protagonista durante una escena y no vuelve a hacerlo en ninguna otra. Poco consistente porque mezcla realidad con ficción de forma completamente arbitraria. A veces el tono es grave, otras jocoso. Se utiliza metraje real de Obama, Hillary Clinton o Reagan, pero los demás personajes están interpretados por actores. A veces las escenas son metafóricas, pero otras no. Otras simplemente son recreaciones sacadas del ojete porque «es que nadie sabe qué pasó en realidad» (en serio, la escena de los diálogos shakesperianos, qué coño me estás contando). Se puede tener mordiente, se puede ser satírico, se puede ser todo lo transgresor que quieras, pero el lenguaje cinematográfico tiene que tener foco, dirección, y el de esta película no lo tiene. Encima nos la venden como si fuera una comedia dramática, cuando de comedia más bien poquito.

Otro problema que encuentro es la información que presenta, y cómo la presenta. Cuando eres pequeño, tu padre te da la comida a cucharadas. Adam McKay usa un cucharón, y te pone un embudo en la boca. Durante toda la segunda mitad las escenas se atropellan, sobrecargadas de información, mucha de ella irrelevante e innecesaria. Utilizando el recurso del tablero y las fichas (otro truquito que hace que todo parezca súper loco e innovador) te presenta a personajes que no tienen ninguna trascendencia en la trama. No vuelven a aparecer. Datos legislativos, fechas, otro personaje que vuela por la pantalla, subtramas, etcétera. Da la sensación de que el guionista quiere hablar de muchos eventos, pero se queda sin tiempo, así que los comenta por encima y pasa al siguiente. Se acumulan datos y más datos, uno detrás de otro, y presentados con una preocupante falta de orden. El montaje, acelerado, histérico y en ocasiones abrupto, solo contribuye a la vorágine.

Todos estos vicios (que bueno, para mí son vicios, seguro que a mucha otra gente fue precisamente lo que les enganchó) ya estaban presentes en La gran apuesta, pero me da la sensación de que aquí están aún más fuera de control. Y es una lástima, porque no es una película terrible ni exenta de virtudes, ni mucho menos. De vez en cuando McKay pone el freno de mano, se relaja y presenta muy buenas escenas, escenas en las que realmente tenemos la oportunidad de sumergirnos con más calma en las dinámicas de la Casa Blanca, y aún más importante, en la figura de Dick Cheney, que es, a todas luces, una figura fascinante, independientemente de dónde se sitúe cada uno en el espectro político. Pero claro, enseguida se le vuelve a ir la olla y reaparece Naomi Watts en modo «eh mira, soy Naomi Watts haciendo otro cameo», cosa que me vuelve a sacar de la película por completo. ¿Estoy viendo Torrente y no me he enterado?

Estaremos todos de acuerdo en que lo mejor de la película es Christian Bale, ese señor loco que te pierde no sé cuántos kilos para hacer El maquinista y que unos meses después se pone petadísimo y empieza a rodar Batman begins. Su transformación aquí es digna de admirar, sin duda, pero eso solo demuestra compromiso con el papel. A la hora de la verdad, es la interpretación lo que vende al personaje. Por suerte, Bale está fantástico, una vez más. Las formas, los pequeños gestos, los patrones de habla, todo funciona a las mil maravillas en la construcción de Dick Cheney. Amy Adams, actriz que a mí me parece infravaloradísima, suma otro éxito a su enorme lista de actuaciones notables. El resto del elenco también funciona bastante bien.

También cabe decir a favor de la película que el mensaje que pretende trasmitir llega con claridad, y es que el guion de Vice no se caracteriza por su sutileza, ni muchísimo menos. La manipulación de los medios, el abuso de poder, la corrupción política… Asuntos que es evidente que frustran y mucho a Adam McKay (y bueno, a todos nosotros, asumo) y que están señalados con rabia y nervio. La intencionalidad queda clara, desde luego.

En resumen, Vice me ha parecido una historia fascinante asfixiada bajo el peso de una película que, a pesar de sus aciertos, sufre a mi juicio de graves problemas de cohesión, tanto estilística como narrativa. Yo lo siento, sé que a mucha gente le ha gustado, y sé de un par de colegas míos a los que les va a encantar, pero es evidente que el rollo de Adam McKay no está hecho para mí. Qué se le va a hacer. Siempre me quedará Aaron Sorkin.

Título original Vice
Calificación de IMDb 7.2 87,506 votos
Calificación de TMDb 7.1 1539 votos